24 de Octubre del 2014
 
Youtube Facebook Twitter Google++
   
Usuario: Contraseña:
Registro /Recordar Contraseña  
Buscar:   En:    
BOLETIN ALERTA
 
 
LA CARTA DEMOCRÁTICA SIRVE.
 
 

Diego García-Sayán

31 de Julio (La República).- Contra lo que algunos piensan o dicen, la Carta Democrática Interamericana no se limita a establecer procedimientos para actuar frente al derrocamiento de un gobierno constitucional por un golpe de Estado. La génesis y el contenido de la Carta van mucho más allá del escenario del “típico” golpe de Estado.

La Carta fue propuesta por el gobierno del Perú en 2001 teniendo como telón de fondo precisamente una situación muy distinta de la “típica”: el autogolpe de Fujimori/Montesinos de 1992. La Carta fue concebida especialmente frente a amenazas en las que la alteración del orden constitucional y democrático se genera “desde dentro”. La Carta Democrática no hubiera tenido sentido para tratar las hipótesis del clásico golpe de Estado ya que se contaba con el artículo 9 de la Carta de la OEA.

Es por eso que buena parte de los conceptos e instrumentos de acción de la Carta se dedican a la “alteración del orden constitucional que afecte gravemente [el] orden democrático”.

Es decir, una situación más compleja que en un golpe en la que se afecta el “orden constitucional”. En esa hipótesis, el universo de los potencialmente afectados puede abarcar desde otras autoridades del Estado hasta la población en general. Por cierto que la definición operativa de la “alteración” tiene que irse haciendo en el curso de la aplicación de la Carta. Pero teniendo como referente la definición de democracia que los países incorporaron al firmarla.

En la Carta se menciona cuáles son los “elementos esenciales” y los “componentes fundamentales” de la democracia representativa. Eso no se ha hecho por el prurito académico de un cientista político sino porque es esencial para el propósito de la Carta y porque tiene efectos jurídicos.

Así, ingredientes claves tales como el acceso y ejercicio del poder con sujeción al estado de derecho y la separación e independencia de los poderes públicos, son aspectos que de ser afectados seriamente podrían poner en marcha la dinámica de la Carta. Sin el prerrequisito del “derrocamiento” del gobierno. Sería, por ejemplo, el caso de la clausura arbitraria del Congreso o de la intervención en el poder judicial.

¿Es necesario que para ello lo solicite el gobierno concernido? Por supuesto que no. Sería absurdo que así fuera ya que en teoría la fuente de la afectación de la democracia estaría precisamente en el gobierno. Es por ello que en el artículo 20 de la Carta se señala que cuando se produzca una grave afectación del orden democrático, “cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente”. A partir de allí se abriría el camino de las gestiones diplomáticas y, de ser el caso, la convocatoria a la Asamblea General.

La Carta, pues, proporciona herramientas para actuar. Pero, como cualquier instrumento jurídico, no funciona por sí sola ya que tiene que ser puesta en movimiento por cualquier Estado de la OEA o el SG. Siendo perfectible, el problema medular no está, pues, en el texto de la Carta. Está en que alguien decida poner el cascabel al gato.

Lógicamente es a los Estados a quienes les correspondería esta responsabilidad, pues no hay que olvidar que quienes adoptan las decisiones en la OEA son exclusivamente los Estados. Por ello, mal podría el SG reemplazar o sustituir lo que es materia de decisión de ellos. Estamos, pues, ante un asunto político y no con problemas de redacción o de enfoque en el texto de la Carta.

 


  Compartir a Facebook Compartir a Twitter    
Publicado: 31 de Julio del 2009 Enviar a un Amigo Comentarios (0)

Comentarios
 

No hay comentarios por el momento.



Nombre:
E-Mail:
Comentario:
Ingrese los números y/o letras que ve en la imagen:
 
ALERTA DEL DÍA
Alerta Informativa N° 1677 - 2014
Archivos:
Asociados

Lozavalos.com.pe © 2008 Estudio Loza Avalos Abogados
Este diseño no puede ser reproducido, distribuido, o utilizado de otra forma
excepto con el consentimiento previo de Estudio Loza Avalos Abogados
Direccion: Jr. Leonhard Euler 242 Oficina 102 San Borja, Lima - Perú